El Turismo

Vivió este inglés la triste fecha del 17 de Diciembre de 1.923, cuando 446 vecinos, la mayoría de un censo de 695, solicitaron al Ayuntamiento de Málaga la anexión de Torremolinos a ese municipio, acontecimiento que se produjo meses más tarde, el 30 de Junio de 1.924, argumentados en las grandes deudas contraídas con el Tesoro, 252.288,86 Ptas. y las pobres 5,13 Ptas. que figuraban en la Caja del Ayuntamiento, lo que imposibilitaba la viabilidad futura del pueblo. El último alcalde fue D. Miguel Fernández Alcauza. Tendrían que pasar 64 años para que Torremolinos volviera a tener otra vez su propio Alcalde. 

 

No por ello se detuvo la actividad y la vida en Torremolinos. Fue "El Inglés", que ya conocemos como "El de la peseta", el que en 1.930 convirtió su finca Santa Clara en residencia de extranjeros, logrando de esta manera poner la primera piedra de lo que es hoy el paraíso turístico de la Costa del Sol. 

Algunos vecinos siguieron su ejemplo. Doña Carlota Alessandri restaura en 1.933 su Cortijo Cucazorra y abre el Parador Montemar. A este le sigue el Hotel La Roca en 1.942, precursor de la promoción de Torremolinos en folletos y propaganda, donde se especificaba que la pensión completa costaba 32 Ptas., un almuerzo "especial", 27 Ptas. y una sombrilla en la playa, durante un mes, 30 Ptas. Por cierto, si la sombrilla incluía también la tumbona, se incrementaba el precio en 15 Ptas. 

En el año 1.948 abre sus puertas el Restaurante-Sala de Fiestas "El Remo", amenizando las noches de La Carihuela, barrio que, un año más tarde, vio pasar la tragedia por la mayoría de sus puertas, al naufragar frente a Ceuta la traíña "San Carlos", con 24 hombres, de los cuales 12 eran de La Carihuela, 3 del Bajondillo y el resto de Algeciras y Barbate, pereciendo ahogados todos los pescadores menos uno, Francisco Campoy "El Cervera", que pudo ganar la costa a nado y aún hoy, el único superviviente os podrá contar la tragedia si os acercáis a escucharlo por su casa de La Carihuela. También, por supuesto, os contará maravillosas historias de barcas y pescadores. 

La vida siguió y en 1.955 abre el Hotel Los Nidos, y en el 1.959 el primer hotel de lujo de la Costa, el Pez Espada. El turismo comienza a llamar con fuerza a esta puerta de sol y playas inigualables. 

Muchas casas se derriban y en la tierra de sus huertos se levantan pilotes de hormigón. Aquí y allá van alzándose nuevos y modernos edificios. Las playas cambian su fisonomía, y hamacas y sombrillas aparecen por doquier. 

Merenderos, bares y restaurantes sirven de refugio durante el día al cada vez mayor flujo de visitantes. Son los años cincuenta. El cantante Bonet de San Pedro canta en el "Copo", la gente baila en la carretera. La Caseta Oficial de la Feria de San Miguel se habilita en uno de los ramales de la Plaza Costa del Sol, cerrado al poco tráfico. La Romería se celebra hacia la Fuente de la Salud, en la Costa de Benalmádena. Hay toros junto a la Loma de Canto (frente a la Bomba). El Corpus es una fiesta arraigada, con procesión incluída. Los hombres y muchachos dejan los surcos y los arados, es necesaria mucha mano de obra en los hoteles, tras las barras, en las mesitas y veladores de las terrazas.

 Torremolinos, como ya sabéis, es barriada de Málaga desde el año 1.924, pero su nombre brilla con luz propia en el firmamento del turismo. El Aeropuerto es un contínuo ir y venir de turistas deseosos de playas y sol. Famosos como la actriz Ava Gadner; la Emperatriz Soralla; el director de Cine Orson Wells, los actores Raf Vallone, Boris Karloff y Frank Sinatra, se dejan ver en el Café Central, en la Sala de Fiestas "El Mañana", en los tablaos "El Jaleo" o "El Piyayo"... novelistas y poetas escriben aquí sus mejores obras, Michener da a luz a sus "Hijos de Torremolinos"; Juan Goytisolo termina "La Isla"; Fernando Sánchez Dragó "El Dorado"; Souvirón "Cristo en Torremolinos"; el bohemio Coco Blanco, "Torremolinos, l.955"; y Angel Palomino, "Torremolinos Gran Hotel".

En 1979 se originó un gran movimiento ciudadano para que Torremolinos volviera a ser municipio independiente de Málaga, ante la evidencia de que no era debidamente atendido en todas las necesidades que un municipio turístico requiere y ante el hecho de que Torremolinos perdía cuota de mercado turístico, prestigio en relación con los demás municipios costasoleños y una alarmante pérdida de las tradiciones, costumbres y singularidades que Torremolinos tenía como pueblo independiente que fue hasta 1926.

Fue una larga y dura lucha de nueva años, pues si bien los ciudadanos malagueños comprendían que la reivindicación era justa, necesaria y beneficiosa tanto para Torremolinos como para Málaga, pues buena parte de la economía Malagueña dependía del turismo y su principal exponente era Torremolinos; la entonces mayoría política en el Ayuntamiento de Málaga, representada en aquel entonces por un sólo partido político, se opuso frontalmente y hasta con malas artes, a perder poder político, pues haciendo un increíble abuso de poder secuestró el expediente de segregación durante tres años hasta que fue obligada por los tribunales de justicia a continuar la tramitación.

El expediente resultó imparable pues excelente y minuciosamente documentado, demostraba de forma irrebatible que Torremolinos reunía todos los requisitos para ser un municipio independiente: tenía un territorio histórico. La voluntad de los vecinos era aplastantemente mayoritaria. Y, por último, tenía suficiente capacidad económica para administrarse a sí mismo.

Ante las dilaciones que el expediente fue sufriendo durante el transcurso de los años, la indignación y reivindicación de los torremolinenses fue en aumento y las manifestaciones en apoyo de la independencia cada vez eran más multitudinarias y las dos huelgas que se convocaron tuvieron una respuesta masiva del pueblo, por lo que la repercusión nacional e internacional cada vez era mayor. La última y definitiva manifestación fue el desplazamiento en masa del pueblo a Sevilla en un frío y lluvioso día de diciembre de 1987.

Finalmente la Junta de Andalucía reconoció todos estos hechos y concedió la independencia el 27 de Septiembre de 1988, fecha que ha quedado institucionalizada y es objeto de celebración todos los años.

Todo este movimiento de lucha a nivel popular, legal, burocrático y político, fue coordinado, dirigido y liderado por los hombres y mujeres que formaron la Junta Pro-Autonomía de Torremolinos, cuyo presidente durante los nueve años fue Pedro Fernández Montes, hoy alcalde de Torremolinos.

La de Torremolinos ha sido la segregación de municipio más importante que se ha realizado en España en este siglo y que a pesar de los importantes intereses en juego y la de obstáculos que se interpusieron en su camino, el pueblo dio un maravilloso ejemplo de civismo y madurez y protagonizó una lucha por su independencia que todo el mundo estuvo de acuerdo en calificar como modélica.

Afortunadamente, la frustración que se originó en muchos torremolinenses después de conseguir la independencia y ver que el autogobierno no producía los beneficios que se habían prometido, se ha convertido en optimismo ante el espectacular progreso que se está operando en Torremolinos en los últimos años.